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De todas las etapas de la financiación de riesgo, la Serie B es quizás el indicador más revelador de la confianza de los inversores iniciales de una startup. Ese es el punto en el que la mayoría de las empresas nuevas han fracasado o han demostrado tener un potencial de escalamiento importante.

En ese momento, se espera que las empresas tengan tecnología probada, indicaciones tempranas de la demanda del mercado y, para las nuevas empresas tecnológicas, al menos algunos ingresos (para la biotecnología, un progreso claro hacia los ensayos clínicos).

Pese a la coyuntura de este año, el panorama general muestra un ecosistema de startups bastante saludable, con una sólida financiación en una amplia gama de industrias. De acuerdo con datos de Bloomberg, se invirtieron USD 15.300 millones en acuerdos de la Serie B de Estados Unidos en lo que va del año.

Ese monto está aproximadamente a la par con el mismo período del año pasado. Si continúa el ritmo actual de recaudación de fondos, es probable que los totales de la Serie B de 2020 resulten aproximadamente iguales a los de 2019, que fue un año particularmente fuerte, lo cual es un indicador positivo de confianza inversionista.

Como de costumbre, las rondas realmente grandes impulsaron el total. Aunque la ronda mediana de la Serie B de Estados Unidos es de alrededor de USD 20 millones, ha habido muchas rondas de financiación mucho más grandes que eso. Las rondas supergigantes de USD 100 millones o más fueron particularmente frecuentes. De más de 450 acuerdos totales de la Serie B este año, hubo 37 para rondas supergigantes.

Cabe anotar que la biotecnología fue con mucha ventaja, el sector mejor representado, y aproximadamente la mitad de los fondos supergigantes se destinaron a empresas vinculadas a este campo. No es inusual ver que la industria lidera rondas más grandes, dado que los costosos ensayos clínicos hacen de la biotecnología uno de los sectores más costosos para escalar una startup.

En general, la biotecnología, las ciencias de la vida y la salud representaron más del 43% de los fondos de la Serie B. La telemedicina en particular ha sido un área popular para la inversión. Aunque eso es cierto en todas las etapas, vimos varias rondas de buen tamaño en la Serie B específicamente, incluido el proveedor de atención virtual y en persona Carbon Health, la plataforma de telemedicina Lemonaid Health y Kaia Health, que ofrece terapia digital para el dolor musculoesquelético.

Otras áreas que vieron una gran cantidad de actividad de la Serie B incluyen fintech, seguridad y comercio electrónico. Se identifica que las empresas de una amplia gama de industrias tienen un enfoque de inteligencia artificial, lo que indica que la IA sigue estando a favor de los inversores.

Virtualidad del VC podría desplazar a San Francisco como epicentro de nuevos unicornios

Ciertamente, todavía no ha habido un éxodo gigante. Las empresas en California obtuvieron el 43% de todos los dólares de la Serie B hasta ahora en 2020, y la gran mayoría de eso se destinó al Área de la Bahía de San Francisco. Pero si se compara con años anteriores, la participación relativa ha bajado. De hecho, es la primera vez en más de cinco años que el estado recibe menos de la mitad de todo el dinero de la Serie B.

En parte podría tener algo que ver con el alto costo de escalar una empresa en el Área de la Bahía de San Francisco. Las viviendas caras y escasas, los altos costos de vida, los altos impuestos y la expectativa de salarios más altos son factores que hacen que sea mucho más costoso construir una empresa a escala unicornio en la capital tecnológica global que en la mayoría de los otros lugares.

De cara al futuro, lamentablemente también es plausible que las preocupaciones por el cambio climático puedan provocar un mayor movimiento fuera de las ciudades de la costa oeste, particularmente con la actual temporada de incendios forestales, la peor registrada.

Al observar dónde se encuentran algunos destinatarios de las rondas de la Serie B más grandes, es posible que los costos de escalado más bajos fueran un factor. Dos empresas entre las 10 principales son de Dallas y otras dos de Atlanta. Ambos son lugares conocidos por tener costos operativos y de vida más bajos en comparación con otras áreas metropolitanas importantes de Estados Unidos.

Dicho esto, Nueva York y Boston también fueron el hogar de varios de los principales receptores de fondos. Si bien nadie considera que esas ciudades sean lugares baratos para construir un negocio, Boston es un centro de biotecnología líder y Nueva York es grande para las fintech, por lo que se benefician de más inversiones de la Serie B en estas áreas.

Otra posibilidad puramente especulativa es que la ausencia de redes cara a cara este año favoreció a las empresas que buscaban financiación de VC fuera de sus áreas locales. La lógica aquí es que, en tiempos normales, uno podría esperar que un VC de Silicon Valley celebre más reuniones con los fundadores cercanos y menos con los lejanos. Pero cuando todas las reuniones están en línea, la geografía se vuelve un factor menos importante.

En cualquier caso, un alejamiento de California en la etapa de la Serie B sugiere que la próxima generación de unicornios y decacornios estadounidenses puede estar menos concentrada en San Francisco y Silicon Valley. Por ahora, todavía son las primeras entradas y veremos si la tendencia persiste cuando se reanuden las redes en persona.

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