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La enorme disrupción tecnológica en el mercado laboral hace que hoy exista más de un millón de vacantes de trabajo en tecnología, mientras que solo se gradúan 100 mil profesionales afines en todo América Latina. La cifra deja en evidencia la falta de talento calificado en tecnología, en comparación con la demanda del mercado laboral. Según un estudio de LinkedIn, 12 de las 15 carreras de mayor demanda en 2020 serán tecnológicas.

Esta situación, presionada además por el shock económico y de empleo ocasionado por el Covid-19, crearon el escenario perfecto para Henry, una academia virtual que permite a estudiantes de toda América Latina el acceso a educación de calidad en tecnología, con el gran diferencial de que solo pagan por sus estudios cuando se gradúan y consiguen un empleo en las áreas de IT.

En apenas 6 meses de operación, en plena pandemia, Henry ya cuenta con más de 500 alumnos regulares en toda la región. En ese tiempo los resultados fueron prometedores: los primeros egresados consiguieron trabajo remoto desde América Latina hacia Estados Unidos o Europa, accediendo a ingresos entre tres a cinco veces más de los que tenían antes.

Como una potente fuente de igualación social y de democratización de la educación, Henry está permitiendo que cientos de jóvenes de Latinoamérica completen sus estudios técnicos, a través de clases 100% digitales y en vivo, en la carrera de Full Stack Developer. Mediante la educación recibida en Henry los jóvenes pueden acceder a salarios mensuales que rondan los USD 1.500, la cifra promedio que paga la industria.

Los emprendedores siempre ven una necesidad por solucionar

Henry fue creada por Martín Borchardt, Antonio Tralice, Leonardo Maglia, Luz Borchardt y Manuel Barna Ferres, todos con formación tecnológica y con background en compañías como Nubi, Nubank, Direct TV y Despegar.

La idea para crear el proyecto surgió en diciembre del 2019, cuando a Martín en su proyecto anterior, Nubi, le costaba mucho contratar y retener programadores de calidad. Cuando se puso a investigar al respecto se dio cuenta que existía una brecha muy grande entre la oferta de empleo y la cantidad de desarrolladores que había en el mercado.

“Actualmente existen distintas academias digitales en Latinoamérica, y eso es una gran noticia, pero desde Henry creemos que hay un espacio para mejorar la capacidad técnica del graduado invirtiendo en desarrollar su talento. Por otro lado, se está buscando resolver solo una parte del problema, dejando sin oportunidades a mucha gente que no puede pagar por esa educación para iniciar un nuevo camino profesional. La educación es la mejor manera de resolver la desigualdad, pero solo si es de calidad y está al alcance de todos”, dijo Martín Borchardt, CEO de Henry.

El objetivo de la plataforma es ambicioso: Henry pretende transformarse en el hub de desarrollo más grande de América latina, potenciando el talento digital de las personas, sin importar su nivel socioeconómico.

Los interesados en acceder a los programas de formación se postulan, son seleccionados y cursan gratis. Cuando egresan, van pagando cuando consiguen trabajo en IT.

La página web de Henry en donde pueden postularse para los programas de formación es:
https://www.soyhenry.com/

El camino de inversión de Henry

La inversión inicial que puso en marcha el proyecto fue de USD 50.000 a través de bootstraping, cifra aportada principalmente por su CEO Martín Borchardt.

Gracias a la originalidad de la iniciativa, la aceleradora YCombinator y los inversores Tim Draper y Mike Santos, decidieron invertir en la ella otros USD 300.000. YCombinator, por ejemplo, está presente en otros proyectos de gran crecimiento en la región como Groso, Airbnb, Stripe, DropBox y Rappi, entre otros. El fondo que lidera Draper, en tanto, está presente en SpaceX, Skype y Tesla, mientras que Mike Santos es fundador & CEO de Technisys.

El CEO de Henry explicó que el objetivo en los próximos 5 años es formar a 100.000 desarrolladores «invirtiendo en la educación de las personas y luchando contra el problema de la falta de salida laboral de calidad que padecen los jóvenes en América Latina, así también como de talento digital calificado que tienen las compañías de todo el mundo”.

Según el último reporte de CEPAL, “Perspectivas económicas de América Latina”, esta región posee 8 de los 10 países más desiguales del mundo. Es decir, si la persona tuvo la suerte de nacer en una familia con los recursos económicos suficientes podrá acceder a una educación de calidad y construir el futuro que imagina.

«Lamentablemente, esta no es la realidad de la mayoría de los jóvenes. Como latinoamérica es la tercera región en cantidad de población menor de 35 años (después de China e India) este problema será aún más grande en el futuro y se debe actuar hoy» puntualizó el CEO de Henry.

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