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Luego de levantar en una ronda de financiación por USD 35 millones, la startup alemana Lilium, dedicada a construir taxis voladores, se unió al club de los unicornios al sobrepasar el valor de USD 1.000 millones, y podría llevar a cabo una fantasía futurista de tener una flota de vehículos voladores al servicio del transporte público.

El desembolso de Baillie Gifford & Co., que posee la mayor participación en Tesla después de su fundador y propietario, Elon Musk, lleva la inversión total en la startup a más de USD 375 millones de dólares, según Bloomberg.

Lilium fue fundada en 2015 por cuatro ingenieros: Daniel Wiegand, Sebastian Born, Matthias Meiner y Patrick Nathen. Actualmente emplea a más de 350 personas y espera continuar creciendo con nuevas incorporaciones hasta llegar a 500 contrataciones en el 2025, según lo han expresado sus directivas.

Lilium ya llevó a cabo en mayo de 2019 su primer vuelo con su prototipo de taxi volador con despegue vertical y aterrizaje eléctrico. La idea es llevar a cabo en cinco años viajes de USD 70 transportando hasta cinco pasajeros con una autonomía de 300 kilómetros cubiertos en una hora.

La compañía sostiene que aunque la idea de los taxis voladores suene difícil de creer, pueden ser más económicos que los terrestres, y, de hecho, Lilium ya ha sido contratada por Suiza para que lleve a pasajeros de las estaciones de tren a los hoteles o a sus casas. El gobierno Suizo considera que la personalización de los viajes será la clave del modelo de transportes del futuro. Eso sí, primero tendrá que resolver algunos problemas ligados a la infraestructura y asegurarse de que su vehículo es seguro para las personas.

Los taxis aéreos y los autónomos son negocios en auge que podrían despuntar esta década. Y hay estudios que apuntan que la creación de los «taxis voladores» puede dar rentabilidades a los inversores a partir de este año.

Camino de un desarrollo tecnológico

Primero se probaron muchos aviones de subescala diferentes, y se estudiaron diferentes variantes de diseño donde las alas se plegarían hacia adelante, de modo que el avión pudiera conducirse como un VTOL y recargarse en solo unas pocas horas desde una toma de corriente estándar de 240 V.

Un primer prototipo a media escala, Falcon, voló en 2015. El primer vuelo no tripulado del prototipo Eagle de dos asientos fue el 20 de abril de 2017 en el aeródromo de Mindelheim-Mattsies, Baviera, Alemania.

Luego el Lilium Jet no tripulado de cinco asientos se probó en vuelo en el aeródromo de Oberpfaffenhofen cerca de Munich. En octubre de 2019, después de 100 vuelos, se hizo la transición de vuelo vertical a horizontal, alcanzando más de 100 kilómetros por hora, pero aún no completamente horizontal. Gestionó giros inclinados de 25 grados, altas tasas de ascenso y descenso como en las operaciones, giros de desplazamiento y traducciones laterales. Las fallas eléctricas, de ventiladores y de aletas fueron mitigadas por los sistemas eléctricos y de control de vuelo.

Además de su sede principal en Munich, a mediados del año pasado la compañía trasladó su equipo de diseño de software para unas instalaciones en Reino Unido, con lo cual puede estar más cerca de alianzas estratégicas en este aspecto.

Panorama competitivo de una idea futurista

Uber ha anunciado que pretende lanzar sus coches voladores en 2023. Igual que los de Lilium, serán coches de despegue vertical. Mientras termina de desarrollar este proyecto, Uber ya ofrece viajes en helicóptero en Estados Unidos.

Según un acuerdo Hyundai y Uber, Hyundai se encargará de la fabricación de los vehículos, mientras que Uber aportará la logística para que el servicio pueda operar, conectar a los conductores (o, en este caso, pilotos) con los pasajeros y gestionar la llegada y recogida de usuarios en los helipuertos.

Ambas compañías revelaron el acuerdo de colaboración en el marco de la feria de electrónica de consumo CES 2020 y dijeron que esperan realizar las primeras pruebas este mismo año y desplegar el servicio al completo en 2023.

El vehículo aéreo diseñado por Hyundai ha sido bautizado como S-A1, será 100% eléctrico, podrá alcanzar los 290 kilómetros por hora y recorrer distancias de hasta 100 kilómetros. Se especializará, por tanto, en trayectos cortos de menos de treinta minutos.

Desde mediados del año pasado, Uber ya opera un servicio de helicópteros que conecta la céntrica isla neoyorquina de Manhattan con uno de los aeropuertos que dan servicio a la ciudad, el JFK, con un precio por carrera de entre USD 200 y USD 225.

La compañía puso en marcha sus «Uber Copter» a través de la división Uber Elevate, una rama que fue creada hace tres años para explorar las posibilidades del transporte aéreo compartido y que está disponible para sus miembros con estatus de platino y diamante. Además del trayecto aéreo, Uber Copter incluye una carrera en automóvil desde el hogar del cliente a un helipuerto en la zona baja de la isla, desde donde se toma el helicóptero en un recorrido de ocho minutos de duración.

En total, el recorrido (incluyendo la parte terrestre) puede llegar a alcanzar la media hora de duración, frente a la hora larga (incluso dos) que puede tomar el servicio por carretera o en otros medios de transporte como los trenes o el metro. Estos helicópteros, con dos pilotos como tripulantes, pueden dar servicio hasta a cinco personas.

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